Verónica Carbonell, perseverancia ‘made in’ UMH

Verónica Carbonell González ahora tiene 27 años y está actualmente en Inglaterra, ella puede presumir que nadie le haya regalado nada. Esta alicantina siempre tuvo que sacrificarse al 200% para conseguir lo que deseaba. Como por ejemplo, Licenciarse en Ciencias Ambientales, y lo consiguió. Con su juventud ya cuenta con experiencias por toda Europa. Irlanda, Bélgica, Luxemburgo, Dinamarca, Francia, Alemania y ahora Inglaterra son algunos de los sitios que ya conoce. El periplo europeo comenzó hace unos díez años, cuando con 17 años estuvo en uno de sus países favoritos, Irlanda. Ahora está con una Beca Faro en Norwich (Inglaterra). Y desde allí nos ha contado su experiencia.

Su primer gran viaje fue cuando estuvo en Bélgica, el país al que siempre quiso ir de Erasmus. Con las becas que solicitó y el trabajo que se buscó en Bélgica consiguió mantenerse durante nueve meses. Es aquí donde comenzaron sus primeros problemas en el extranjero, ya que ella solicitó una estancia de seis meses y finalmente la amplió a nueve, con lo que tuvo que ampliar el tiempo en la residencia donde vivía. En Bélgica aprendió cómo funcionan los alquileres, las mejores compañías telefónicas para llamar o los bancos que te convienen utilizar allí; cosas importantes para cualquier estudiante que viaje al extranjero. Para Verónica, la beca Erasmus en Bélgica fue una gran experiencia porque, además, le permitió conocer una parte, hasta entonces desconocida, sus raíces francés (ya que su madre nació en Francia).

Conforme fue afrontando nuevos retos le surgieron nuevos e importantes problemas. Decidió, al igual que hizo Joan, se involucró con IAESTE. Verónica Carbonell fue muy constante, a la vez que cabezota, y de no haber sido así nunca hubiera podido marcharse. Tal como ella dice, «conseguí varias prácticas en España para poder  marcharme con el programa de IAESTE, pero antes me rechazaron 50 veces. No os desaniméis». Lo que más le costó fue que le aceptaran la primera práctica, fue en una farmacia. Depués le «cogió el gusto» y siguió buscando prácticas en España, más de las que la asociación le solicitaba, para poder marcharse con a Alemania. Y cuando ya lo tenía todo preparado le cancelaron su práctica en el país teutón.

Esta notificación fue un jarro de agua fría, ya que estuvo muchos meses trabajado para poder ir a Alemania. Cuando le notificaron la cancelación, estaba visitando a su novio Alex en Inglaterra. Lejos de lamentarse, en su mente sólo tenía la idea de trabajar en el extranjero y lo iba a intentar por todos los medios. Así que la estudiante alicantina se puso manos a la obra y consiguió dos entrevistas.  A ellas se personó con una carta del Observatorio Ocupacional que le introducía como colaboradora. Visitó los dos contactos, y el primero, que era en la universidad, le dijo que sí estaban en disposición de aceptar su práctica. Y un mes más tarde el otro contacto, un instituto de investigación de Norwich, también dió una contestación afirmativa.

Finalmente la estudiante de Ciencias Ambientales de la UMH eligió al instituto. Se trata del John Innes Centre, uno de los mejores centros de Europa en investigación con plantas. «Sin duda era el mejor sitio para aprender técnicas de laboratorio y descubrir si me gusta la investigación» afirma V. Carbonell. En el laboratorio, como dice ella, «aprendo de un grupo compuesto por gente de Alemania, Cuba, China y Australia, y en el departamento puedes encontrar franceses, turcos, griegos, japoneses. y también ingleses. Estoy conociendo muchas culturas diferentes y me encanta, no sabéis la cantidad de estereotipos que te quitas. Eso te convierte en una persona muchísimo más abierta  y segura de ti misma.»

Todavía está en este instituto de investigación en Norwich con una Beca Faro. Y comparte piso con cinco compañeras, que como nos dice, «son estupendas». Vive con una italiana, una coreana y tres españolas. Pero pronto se marcharán algunas de ellas. Es lo normal en un grupo de personas inquietas, como lo es nuestra protagonista.

Despedida:


«Como conclusión a toda esta historia tan larga deciros que merece muchísimo la pena esforzarse tanto para irse al extranjero. Habrá gente que tenga más suerte y que con la mitad de trabajo consiga irse con unas prácticas muy interesantes. No suele ser lo normal, por lo tanto hay que trabajar para conseguir lo que queremos.

El que se va al extranjero, repite, y cada vez le gusta más, por lo tanto algo tendrá que engancha. Ya me contareis vuestras experiencias y estaréis de acuerdo conmigo.

Ahora os toca a vosotros.»

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